IGNA.LOG
post

el_foro_(es)

el foro: la primera vez que algo me fascinó

esta es una pequeña historia de cuando tenía 10 u 11 años, allá por 2016. en esa época era un niño bastante normal: pasaba las tardes jugando videojuegos y las mañanas en el colegio pensando en lo que iba a jugar después. no era un estudiante de diez; más bien me movía entre los siete y los ocho.

recuerdo que un día de mayo charlé con mi compañero de banco sobre los juegos flash que jugábamos en una página muy conocida en ese entonces: Skull Kid, Scuba, Cactus Mccoy, entre otros. en un momento, me contó que había encontrado una lista de reproducción en YouTube donde un hombre enseñaba a hacer juegos flash. yo nunca me había planteado cómo se hacían los juegos que jugaba, mucho menos la idea de hacer uno.

me pasó el link de la lista y, a los pocos minutos, me di cuenta de que no entendía absolutamente nada. frustrado, volví a jugar. sin embargo, durante varias semanas la idea de hacer un juego se quedó dando vueltas en mi cabeza: pensaba en ideas, jefes, escenarios, incluso música. pero la primera impresión del tutorial me había parecido demasiado poco amigable para lo que podía comprender en ese momento.

un día decidí intentarlo en serio. busqué páginas sobre el tema, tutoriales más sencillos, videos, PDFs… incluso llegué a descargar libros sobre FORTRAN (no tengo idea de cómo terminé ahí). todo fue en vano: seguía sin entender.

hasta que, en algún momento, llegué a un foro cuyo nombre no recuerdo. allí, mucha gente publicaba sus avances en juegos desarrollados por su cuenta. algunos tenían muy buena pinta: shooters con estéticas raras, copias de Minecraft, de Doom, del todopoderoso Argentum Online, entre otros. al ver que había tanta gente que sabía del tema, creé un usuario y publiqué una pregunta en la sección correspondiente.

recuerdo haber pasado unos sólidos 40 minutos redactando ese post. elegí cuidadosamente qué preguntar, pedí recursos, consejos e ideas, y aclaré que era un niño, pidiendo paciencia. también recuerdo que mi tía me ayudó a corregir el inglés y revisó el foro para asegurarse de que fuera “apto” para chicos. si hubiera sabido a qué jugaba, probablemente se habría infartado.

le di a “publicar” y, como ya se me había terminado la hora diaria de computadora, me fui a hacer otra cosa.

durante el resto de la tarde y la mañana siguiente no podía dejar de pensar en las posibles respuestas. le conté a mi compañero lo que había hecho y me dijo que estaba medio loco por hacer preguntas tan básicas en un foro lleno de gente que sabía tanto.

al llegar a casa al mediodía, almorcé lo más rápido que pude y rogué que me dejaran usar la computadora antes del horario pactado. sorprendentemente, lo conseguí. ese día, mis abuelos estaban de buen humor.

abrí el foro, inicié sesión y vi que tenía dos respuestas del mismo usuario, cuyo nombre era algo parecido a “Bitlified”.

cada una de sus respuestas tenía, como mínimo, unas 2000 palabras. en una me explicó todo lo necesario para empezar a entender cómo hacer un juego: me habló de las partes de una computadora, del procesador (que describió como la “cabeza” del PC), de la memoria RAM como el espacio de trabajo, y de que esos programas donde se escribían palabras eran editores de código. Me explicó que el código eran instrucciones que le damos a la computadora para que entienda lo que queremos hacer.

en la otra respuesta, me dejó al menos 20 links a foros, libros de informática para niños y videos de YouTube. también me contó que él había estado en mi lugar cuando tenía 12 años y obtuvo su primera computadora, una commodore 128. incluso me dejó su email para que pudiera contactarlo, aclarando que antes debía consultarlo con mis padres y hacerlo bajo su supervisión.

a ese mensaje le respondí con aún más dudas, y él contestó con la misma calidez y paciencia que en sus primeras respuestas.

esa interacción fue lo que me hizo entender que internet era lo más parecido a la magia que existía en mi mente de niño. Que una persona con trabajo, familia, responsabilidades (y probablemente problemas reales) se tomara el tiempo de adaptar conceptos difíciles para que un chico los entendiera, y además recopilar recursos para ayudarlo a aprender, era simplemente mágico.

siguiendo sus consejos, intenté hacer un juego muy similar a Terraria. nunca llegué a terminarlo, pero fue la chispa que inició mi cariño por las computadoras. también, creo que fue la primera vez que algo verdaderamente me fascinó. poder crear algo que adoraba (y aún adoro) consumir (videojuegos, no sustancias) me cambió los esquemas.

a día de hoy sigo en contacto con él. vive en Canadá y tiene su propia empresa de desarrollo.

un tipazo.

amo internet.

navigation

back to posts home contact